No hay mejor manera de afrontar la crisis que emprender. Y éste es el caso de Eduardo Antoja -socio fundador de La Diferencia- quien confía en las oportunidades que pueden surgir en tiempos difíciles. Este empresario catalán es uno de los 50 jóvenes que han aportado su visión en el libro “Emprender es posible” dedicado a personas que quieren poner en marcha nuevos proyectos e iniciativas empresariales, como la que ha impulsado él con StreetMatching.com

NO SOMOS IGUALES: ¿Qué significa emprender para ti?

EDUARDO ANTOJA: Emprender significa en mi caso satisfacer una necesidad -un impulso creativo, como suele decirse- y hacerla realidad, es decir, plasmarla de algún modo práctico.
Sin embargo, debe tratarse siempre de un ejercicio de responsabilidad, así que el emprendedor tiene el deber de garantizar tanto la viabilidad técnica del proyecto como su rentabilidad, ya sea a corto, medio o largo plazo.

NSI: ¿Qué característica personal crees que es más importante a la hora de emprender?

EA: Sin duda, el emprendedor debe ser obstinado. La creación de cualquier empresa supone un arduo camino, lleno de obstáculos y trabas, muchas de ellas personales. De esta forma, si no confía plenamente en su idea y en sus posibilidades, lo más probable es que el emprendedor, desanimado, abandone su proyecto a mitad del camino.

Esta misma confianza en el proyecto debe servir al emprendedor para contagiar su entusiasmo a otras personas y formar de este modo equipos de trabajo. Sin la ayuda de estos equipos -apoyo que no ha de ser únicamente material- es prácticamente imposible llevar a cabo ningún proyecto de envergadura.

Del mismo modo, el emprendedor ha de tener los reflejos suficientes, o la flexibilidad, para ir adaptando su idea inicial a lo largo de su ejecución. Dicho de otra forma, el planteamiento original ha de servir como punto de partida, y el emprendedor ha de tener la suficiente cintura para proponer modificaciones conforme el proyecto cobra forma, con el objeto de adaptarlo a las verdaderas condiciones del mercado.

NSI: ¿Qué frenos personales has tenido a la hora del emprender?

EA: Cuando las cosas se tuercen, el emprendedor suele tener la tentación de ponerse excusas e incluso de infravalorar el propio sentido del proyecto. Es una defensa natural que el emprendedor ha de superar. Las dificultades, comunes en todo proyecto, no deben disuadirle de su objeto final.

Por otro lado, debemos ser conscientes de que las modificaciones no siempre desvirtúan la idea original sino, todo lo contrario, forman parte inevitable del crecimiento de un proyecto.